EL MANTENIMIENTO DE UNA CERRADURA

Nada en esta vida dura para siempre. Esa es la máxima de los escépticos por naturaleza, pero también es una gran verdad. Un dosis de realidad que también es ampliable al mundo de las cerraduras. Los mortales nos pensamos que estas pequeñas herramientas que nos hacen nuestra vida  privada más segura estarán con nosotros toda una vida, pero su tratamiento es tan delicado que un mal uso puede llevarnos a tener que contar con la ayuda de cerrajeros como los de Urgil 24.

Como bien nos enseñaron desde pequeños, si riegas y mimas una planta, ésta crecerá vivamente. Bueno, las cerraduras por suerte mantienen su tamaño, pero también necesitan de delicadeza para que su vida se alargue lo máximo posible. Un buen tratamiento y seguir una serie de rutinas de limpieza y mantenimiento harán que su compañía sea mayor y, con ella, menores los problemas relacionados con cerraduras y llaves.

Actualmente existen diversos productor para un buen mantenimiento de las cerraduras, desde aceites protectores hasta líquidos limpiadores de polvo e impurezas. ¡Todo sea por volver a casa y disfrutar del descanso!

LAS AVERÍAS EN CERRADURAS MÁS COMUNES

Existen llave de formas increíbles, tamaños insospechados e historias tras ellas. Materiales diferentes, copias prefabricadas o la unicidad en el mundo. Pero todas ellas acaban teniendo pequeños problemas con su pareja de baile: las cerraduras. Más tarde o más temprano varias serán las señales que emitirán la alarma roja con la que tener claro que es necesaria ayuda externa para que la relación no vaya a pique.

Una de las averías más comunes es la relacionada con problemas derivados del tamaño de la llave y el agujero de la cerradura. La llave no entra y nos comemos la cabeza pensando que quizás nos hayamos confundido y estemos intentando abrir la puerta de nuestro vecino de escalera. Para nada. Si la llave es nueva, estás ante los primeros movimientos primerizos de la llave. Si por el contrario se trata de tu llave de siempre, quizás el problema se encuentre en los restos de pequeñas partículas que se hayan colado en el agujero. Reinténtalo.

Otro de los ejemplos clásicos es el que nos encontramos cuando nuestra llave no gira. En esta caso puede tratarse de un problema de lubricación, quizás deficiente en la cerradura y que poco a poco ha ido empeorando el uso de la llave. El polvo de grafito suele ser bastante útil para estos casos, pero es aconsejable que eches mano de profesionales cerrajeros que sabrán asesorarte y arreglar tu problema en pocos minutos.

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