DESPUÉS DE LA COMPRA DE TU VEHÍCULO…

Al fin lo conseguiste. Después de visitar concesionarios y dudar entre modelos y gamas, has adquirido el coche que tanto estabas deseando. Con su correspondiente desembolso y tu cartilla del banco suplicándote que no seas cruel. Pero, amigo mío, aún no han acabado los costes de tu vehículo.

Después de elegir tipo, color y prestaciones, de pensar (o no) en el futuro, es momento de sacar la calculadora para hacer malabares con los nuevos costes que tendrás que desembolsar. En la propia compra del vehículo se incluye el IVA correspondiente, que habitualmente se encuentre en un 21% del total de su precio. En caso de formar parte del cuerpo diplomático o las Fuerzas Armadas, estarás exento de cierto porcentaje. Según la Ley 6/2006 de 24 de abril, los coches matriculados por personas con algún tipo de minusvalía (con al menos un 33%) se reduce a tan sólo un 4%.

Pero además, son necesarios tener dos impuestos al día para conducirlo legalmente: el impuesto de matriculación y el impuesto de circulación. Si el coche adquirido es de segunda mano, deberás añadir un impuesto más a la saca: el impuesto de transmisiones patrimoniales. Más adelante, el coche formará parte del patrimonio del comprador y así será declarado en su próxima declaración de la renta.

¿QUÉ ES EL IMPUESTO DE MATRICULACIÓN?

Como bien hemos indicado, uno de los impuestos innegociables es el impuesto de matriculación, también conocido como IESDMT. Se trata de un impuesto que toda persona jurídica que haya adquirido un vehículo, sean turistas, embarcaciones o similares debe pagar como consecuencia de la que será su primera matriculación en España. En este sentido, no hay distinciones: tanto vehículos de primera como de segunda mano o, incluso, extranjeros, deben pasar por este trámite.

Como máximo, puedes tardar hasta treinta días hábiles tras la compra para realizar el pago. El mismo ha de llevarse a cabo desde la oficina online de AEAT, pero para ello antes debes de contar de un certificado personal para cada usuario previamente emitido por la autoridad certificadora legal que se encuentre en estado de admisión por la propia AEAT.

Este impuesto es autoliquidable, es decir, es el propio usuario el que calcula, rellena y paga sin intervención alguna de la Jefatura de Tráfico. Aunque pueda parecer sencillo hacer la trampa, no es aconsejable ya que a posteriori sí que se realizan revisiones en casos excesivamente llamativos. Para más información, visita la siguiente web www.impuestomatriculacion.es.

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